Transmisores de valores

He escrito de hoy abordará un tema concerniente a los modelos de conducta que presentan y transmiten los valores humanos. Primero explicaré qué son los valores y daré ejemplos, después analizaré como los modelos personifican esos valores, luego ejemplificaré y detallaré las cualidades de esos modelos y finalmente mencionaré la gran importancia que han tenido a lo largo de la historia de la humanidad y también en la actualidad.

Los valores son criterios previos que uno ya tiene formados antes de actuar y se parte de ellos para elegir el fin y los medio más adecuados. Valen por sí mismos y lo demás vale en referencia a ellos. Entre los más importantes, se pueden destacar: la belleza, la utilidad, el poder, la familia, la paria, la tradición, la sabiduría y la destreza. Cada uno de ellos son distintos modos de concretar la verdad y el bien de los productos y las acciones de los hombre. Por eso resulta apremiante preguntarse y responder al cuestionamiento ¿sobre qué valores se rige mi propia vida?

Los valores no son un mero conocimiento teórico y por eso no se pueden enseñar y aprender a partir de fórmulas, ecuaciones o discursos técnicos. Los valores se materializan en símbolos, que pueden ser cosas, personas o modelos de conducta. Las cosas se respetan por lo que representan: la bandera nacional, las fotos familiares, la camiseta den equipo deportivo, la marca de una empresa… Las personas y sus modelos de conducta correspondientes también generan la representación de un valor o de varios valores.

El modelo que realiza un valor se presenta como un héroe. Las personas siempre necesitan tener alguien a quien parecerse, a quien admirar e imitar. Incluso, las que se sienten totalmente autónomas, también están siguiendo un modelo.

El héroe invita y motiva a realizar lo excelente, demuestran que es posible vivir por un ideal y así dar sentido a la existencia, corroboran que vale la pena arriesgar y salir de la rutina para hacer cosas buenas y bellas. Sin embargo, podría parecer imposible llegar a ser o actuar como un héroe. Muchos se acobardan ante el primer sacrificio y dolor, unos ni siquiera se animan a empezar, otros después de un tiempo se aburren y se cansan. Parecería que ser héroe es para pocos, muy pocos.

No obstante, como hemos analizado en un escrito anterior, el hombre está llamado a lo grande. No es sólo que quiera, sino que puede desarrollar al máximo sus capacidades, alcanzar es alta cota de humanidad. No es sencillo, pero precisamente “la virtud es la democratización del heroísmo”, la virtud demuestra que con tesón, constancia y empeño se pueden lograr las altas metas. La virtud es un buen hábito, un hábito no es natural sino una adquisición que refuerza la conducta humana y perfecciona al propio hombre. Lo malo es que “la palabra virtud está en peligro de extinción”.

Finalmente, cabe destacar que los modelos han sido y sigue siendo un pilar fundamental en la creación y consolidación de la identidad personal y comunitaria. Los hombres que se constituyen en modelos lo hacen por medio de la narración de su vida sus grandes obras. Contar historias tiene una gran importancia para los individuos y los grupos sociales, incluso más que los discursos teóricos y los conocimientos científicos. El arte narrativo (cuento, novela, drama, cine) tienen una gran influencia porque transmiten modelos y generan modelos de conducta.

Mexicano, universitario y emprendedor que está en búsqueda de soluciones que, poco a poco, puedan mejorar el mundo. En mi blog comparto reflexiones, críticas y propuestas de lo que leo, veo y escucho.

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