¿Quién debe implementar el cambio?

En el anterior post quedó la pregunta: ¿a quién le corresponde formular e implementar la alternativa al sistema económico que tenemos?

  • El gobierno

Muchos piensan que, si el libre mercado no puede solucionar los problemas sociales, es el gobierno quien debe hacerlo. Los gobiernos pueden contribuir a gestionar determinadas funciones sociales que no pueden ser gestionadas por el libre mercado:, como la defensa nacional, la justicia, el banco central, la educación pública…

Sin embargo, un régimen gubernamental que regulara las empresas de un modo excelente aún resultaría insuficiente para garantizar que los problemas sociales se abordarán y, mucho menos, se resolvieran. Podría influir en cómo se hacen los negocios, pero no controlar qué áreas desatienden las empresas. No se puede ordenar a las empresas que solucionen problemas; se las debe incentivar, para que deseen hacerlo.

Los gobiernos pueden hacer mucho por solucionar los problemas sociales. Son grandes y poderosos, reciben mucho dinero y pueden movilizar grandes recursos. Por tanto, resulta muy tentador limitarse a arrojar los problemas sociales del mundo a los gobiernos.

No obstante, si esta estrategia fuera efectiva, hace ya mucho tiempo que los problemas se habrían resuelto. La persistencia de los mismos hace evidente que los gobiernos no pueden ser la única respuesta. ¿Por qué no?

El primero, es que los gobiernos pueden ser poco eficientes, lentos y proclives a la corrupción y a la burocracia. Su tamaño, su gran alcance y su poder hacen inevitables que sean poco manejables. (Estas problemáticas se abordarán en otras publicaciones).

Además, los gobiernos son muy efectivos a la hora de crear, pero no los son tanto cuando deben acabar con sus creaciones si ya no son necesarias o si se han convertido en una carga.

La política muchas veces también es un obstáculo para la eficiencia de los gobiernos. Les impide tomar decisiones rápidas, las cuales en ocasiones puede ser necesarias. Estas debilidades inherentes de los gobiernos ayudan a explicar por qué las economías controladas por el Estado durante la era soviética acabaron colapsándose.

  • Organizaciones no gubernamentales (ONG)

Muchas personas, decepcionadas por los gobiernos y buscando solucionar los problemas del mundo, han fundado organizaciones sin ánimo de lucro. Sin embargo, estas organizaciones tampoco han podido solucionar por sí mismas los problemas sociales. Muchas de estas empresas dependen de un flujo constante de donaciones de personas generosas o de organismos internacionales. Cuando los fondos no son suficientes, las labores de ayuda se detienen. En los momentos complicados, cuando las necesidades de los pobres son mayores, las donaciones se reducen.

La demanda de donaciones supera rápidamente la oferta. Al mismo tiempo, la dependencia de donaciones genera otros problemas. Las organizaciones sin ánimo de lucro muchas veces se ven obligadas a gastar muchos más esfuerzos en conseguir dinero para financiar programas concretos, que la aplicación real de los mismos. Y para poder escalar necesitan  grandísimos esfuerzos que los hacen desviarse de su actividad principal.

  • Organizaciones multilaterales

Existe otra clase de organizaciones, conocidas como organizaciones multilaterales. Están patrocinadas y financiadas por los gobiernos y su misión es erradicar la pobreza favoreciendo el desarrollo económico de los países y de las regiones que se han quedado retrasadas con respecto a las prósperas naciones del hemisferio norte. La organización más importante es el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo.

Estas organizaciones suelen ser burocráticas, lentas y, con frecuencia, sirven a sus propios intereses. Además, a menudo siguen políticas incoherentes. Por ejemplo, el Banco Mundial afirma que su objetivo general es acabar con la pobreza, pero, para conseguirlo, recurren exclusivamente al crecimiento económico a gran escala, no importándole si este crecimiento se hace a costa de los más pobres. Es más, en su búsqueda de crecimiento, muchas veces estas instituciones se centran en reforzar instituciones ya bien establecidas. Nunca se les ocurre que sean esas mismas instituciones las que contribuyen a la aparición o al mantenimiento de la pobreza.

Si los gobiernos, ni las organizaciones sin ánimo de lucro, ni las organizaciones multilaterales son capaces de solucionar los problemas sociales, entonces ¿qué hacer?

(En el próximo artículo seguiremos esta cuestión)

 

Mexicano, universitario y emprendedor que está en búsqueda de soluciones que, poco a poco, puedan mejorar el mundo. En mi blog comparto reflexiones, críticas y propuestas de lo que leo, veo y escucho.

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