Administración en la prehistoria

Administración

La administración es una de las más ubicuas y difusas funciones de las sociedades. Ha sido y sigue siendo una poderosa herramienta para los líderes. Desde una posición casi desconocida hace 100 años, ha llegado a ser un eje central de la economía y el gobierno. Pero, aunque reconozcamos su importancia, es difícil reconstruir su historia.

A pesar de que no hubiera escritos ni teorías sobre la Administración en la prehistoria. Es indudable que la administración es tan antigua como la misma humanidad, pues las “simples” actividades de los nómadas: caza y recolección, necesitaban organización.

No se puede negar la existencia de administración. Se comenzaron a construir y consolidar las nociones de autoridad, reglas, alianzas, guerras, uso de recursos, tributación y división del trabajo.

El poder y la administración en la prehistoria

El hombre vivió durante muchos miles de años sin reyes ni presidentes ni parlamentos. Ahora se piensa que son necesarias estas personas para poder asumir el poder. Pero, semejantes individuos no eran necesarios para las tribus de aquellos tiempos. Como las aldeas poseían poblaciones de tamaño reducido, todo el mundo se conocía y los lazos del intercambio recíproco vinculaban a la gente.

La gente ofrecía porque esperaba recibir y recibía porque esperaba ofrecer. La reciprocidad era la base de las sociedades pequeñas.  En el intercambio recíproco no se define cuánto o qué específicamente se espera recibir a cambio, porque tal cosa enturbiaría la calidad de la transacción.

Había una gran fraternidad que hacía que los grupos de hombres y mujeres al regresar a casa, con los animales y las frutas que habían cazado y recolectado, lo compartieran todo por igual con los compañeros del campamento.

En las sociedades simples existía algún tipo de liderazgo político que era ejercido por individuos llamados cabecillas, que carecían de poder para obligar a otros a obedecer sus órdenes. Un grupo seguía a una persona destacada en alguna cosa y atendía su opinión con respecto a los demás; pero en todos los demás asuntos, la valoración el “líder” no valía más que la de cualquier otro hombre.

Sin embargo, la reciprocidad no fue la única forma de intercambio practicada. Nuestra especie descubrió con el tiempo otras formas de dar y recibir. Entre ellas, la redistribución, que desempeñó un papel fundamental en la creación de distinciones de rango la evolución de las jefaturas.

La redistribución es la entrega de alimentos por parte de la gente a una figura de prestigio para que sean juntados, divididos en porciones y vueltos a distribuir. El intercambio redistributivo va asociado a aclamaciones públicas de la generosidad del redistribuidor y de su calidad como abastecedor. La sociedad no le paga con alimentos o un mayor número de comodidades físicas sino con aprobación, admiración y respeto; en suma, con prestigio.

Las personas de la época que pensaron que era mejor el intercambio redistributivo, jamás se imaginaron que esto conllevaría a que la evolución de las distinciones de rango en las jefaturas se acelerara y que en poco tiempo se conformaran clases dominantes que junto a la acumulación de riquezas y poder se mantuvieron en las expectativas de aprobación y apoyo.

Mexicano, universitario y emprendedor que está en búsqueda de soluciones que, poco a poco, puedan mejorar el mundo. En mi blog comparto reflexiones, críticas y propuestas de lo que leo, veo y escucho.

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